Eres un líder o solo un emprendedor?

“Gestionar va de persuadir a la gente para que haga cosas que en realidad no quiere hacer, mientras que liderar va de inspirar a la gente para que haga cosas que nunca había pensado que podría hacer.” — Steve Jobs

Hoy se vive un cambio constante, y por dicha ya pocos dudan que la innovación se convirtiera en una necesidad para las empresas, y es clave para su desarrollo y crecimiento.

Cuando hablamos de innovación, no estamos hablando de inversiones millonarias en I+D, estamos hablando de la capacidad que tienen las personas para desarrollar nuevas propuestas y promover cambios que redunden en mejores resultados.

Los ingredientes del emprendimiento son la creatividad, la iniciativa y la acción. Un emprendedor genera ideas, que pone en marcha por iniciativa, y crea una secuencia de acciones para convertirlas en oportunidades de negocio. Pero posiblemente no todo emprendedor tenga la capacidad de líder. Un líder es algo más que un emprendedor: un líder tiene vocación de transformación, capacidad de provocar el cambio, visión de futuro (en muchos casos, idealista o utópica), y energía emocional para movilizar equipos e influir en personas. Un líder posee tres habilidades clave (las tres «Cs»: conceptualizar, comunicar y convencer).

La innovación y el liderazgo, por otro lado, son dos caras de la misma moneda: no se puede innovar (cambiar) nada sin liderazgo, y no se puede liderar nada que no esté en movimiento.

Todo líder es un emprendedor, pero no todo emprendedor es un líder. No es el emprendedor el que disfruta con la incertidumbre, es el líder que lleva dentro el que realmente lo hace. Necesitamos ciudadanos líderes, no sólo emprendedores.

La medallista estadounidense de oro de salto en los Juegos Olímpicos de Invierno en Nagano, Japón, Nikki Stone hace referencia a la frase de John Burroughs, «Salta y la red aparecerá». Ella relata su experiencia vivida en estos Juegos en Japón…. “Puse ese concepto a prueba durante mi segunda competencia de la Copa del Mundo en el extranjero. La niebla se movió y apena podíamos ver diez metros delante de nosotros. Nadie quería decepcionar a los organizadores japoneses, que eran nuevos en el circuito, por lo que en lugar de decir: «¿Por qué no cancelamos el evento?», Los funcionarios se dirigieron a la siguiente mejor respuesta «razonable»: «Simplemente nos quedaremos». Era el concurso de mujeres. «Al ser nueva en el circuito, apenas estaba en posición de protestar.

Me abrí camino hasta la entrada con el resto de las esquiadores femeninas. Mientras nos preparamos para tomar nuestros primeros saltos de práctica, me volví hacia las otras mujeres y les pregunté: «¿Cómo hacemos esto si ni siquiera podemos ver el salto?»

De nuevo, la respuesta no fue de la que me alegré demasiado. «No te preocupes, podrás ver el salto justo antes de llegar a él», respondió una mujer noruega.

Asentí y sonreí débilmente. Uno por uno, los atletas desaparecieron en la niebla y escuchamos a alguien gritarnos: «¡Salta, claro!». Antes de darme cuenta, era mi turno de aventurarme en el mar de niebla.

Efectivamente, cuando estaba a menos de veinticinco pies del salto, distinguí sus líneas rojas pintadas con spray. Moví los brazos y me lancé a un abismo nublado. Fue una experiencia aterradora, pero valiosa, dos horas después había ganado mi primera competencia de la Copa del Mundo”….

Efectivamente, muchos grandes emprendedores han triunfado porque se han atrevido a dar el salto y apareció una red. Se arriesgaron donde otros quedaron paralizados por el análisis.

El motor del éxito no radica en la idea que tenga el emprendedor, está en las capacidades de transformación de la realidad. Es la iniciativa  continua y la autoconfianza del emprendedor, su tenacidad, flexibilidad y visión, su ilusión y pasión que lo llevan al éxito. Esos atributos tejen inconscientemente la red de seguridad, en cualquier salto al vacío. Y son atributos propios del liderazgo, no del emprendimiento.

Young boy in a business suit with telescope. Small child wearing a full suit and holding a telescope. He is holding the telescope up to his eye. Business forecasting, innovation, leadership and planning concept. Shot outdoors with trees and grass in the background

Liderazgo para la Innovación

Para un liderazgo de innovación efectivo, se requieren tres pilares, las herramientas, las habilidades y la mentalidad. El lugar donde convergen estos 3 pilares es donde da paso a la innovación en la empresa.

  1. Algunas herramientas que pueden utilizarse son Brainstorming, Mapas Mentales, Prototipado, Design Thinking, etc. todas estas herramientas pueden aprenderse a través de talleres diseñados para conocerlas e implementarlas a medida que es necesario.
  2. Un marco de trabajo que permita innovar, que haya el espacio para que los colaboradores utilicen sus habilidades y conocimientos para alcanzar sus objetivos. Facilitar la práctica para generar dominio en las herramientas y técnicas ofrecidas.
  3. Es importante permear a todos los niveles de una organización las habilidades de liderazgo para la innovación, desde los colaboradores hasta la dirección.
  4. La mentalidad es el sistema operativo fundamental del pensador creativo que permite distinguir a los líderes que fomentan la creatividad y la innovación, de aquellos que la entorpecen.

Para promover la mentalidad innovadora debemos promover la curiosidad, enfocarse en el cliente, ser intuitivo, abrazar muchas posibilidades, saber que siempre se puede, buscar soluciones creativas a los problemas, etc.

Entonces, un líder innovador se caracteriza por:

Presentan narrativas convincentes. Los líderes con gran capacidad de transformación comprenden el poder que tiene una historia bien contada. No se quedan en el pasado, pero sí aprecian la importancia que tiene vincular el legado de su empresa con el estado futuro deseado, presentando los retos actuales de la empresa como un puente entre ambos.

Construyen una capacidad de liderazgo colectiva. Por muy inteligentes, exitosos o carismáticos que sean, los líderes transformadores saben que solo lograrán sus objetivos si crean una relación de mutua responsabilidad y comparten el sentido de pertenencia sobre los retos futuros de la empresa.

Implementan procesos que impulsarán la innovación y el crecimiento. Las nuevas tecnologías empresariales han llevado a las empresas de todo el mundo a reconocer que ya no se utilizan simplemente para flujos de procesos de negocio, reduciendo los costes operativos y aumentando las ventas. Estas últimas innovaciones están superando los límites y se han convertido en un aspecto imperativo para impulsar el crecimiento empresarial.

Crean coherencia entre las promesas hechas y los indicadores y recompensas. El mayor peligro que acecha a la capacidad de una empresa para soportar una transformación importante en su modelo de negocio es una falta de confianza entre los empleados acerca de si el director general y el equipo directivo realmente tienen el valor para llevar a término este proceso con éxito.

Construyen fábricas de talento dinámicas. Una empresa que tiene una estrategia de captación de talento dinámica y orientada al futuro dispondrá de un motor para su crecimiento, revitalización y renovación. Esta estrategia de talento incluirá descubrir cuáles son las capacidades que necesitamos en un entorno económico turbulento. Esta estrategia garantizará que la cultura y el clima de la empresa sean inclusivos, colaborativos y de alto rendimiento.

Los nuevos ejecutivos deben aprender a resolver las tensiones en la empresa dominando una serie de dualidades que suponen un conflicto, pero también una complementariedad: la urgencia y la paciencia; la responsabilidad colectiva e individual; el rol de mentor y el estímulo del rendimiento; ser estudiante y maestro; la humildad y la audacia. Los líderes capaces de dominar estas dualidades estarán bien equipados para construir organizaciones que avancen hacia una finalidad, logrando nuevos éxitos en un entorno de negocios que cambia constantemente

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